La práctica
Las reglas, planteadas antes
Una colección es el reflejo de quien la reúne. Asesorarla es entrar en su intimidad. Mejor decir desde el principio en qué condiciones.
La primera conversación
No compromete a nada, y me sirve tanto a mí como a usted. Hablamos de lo que ya posee, de lo que busca, y del horizonte en el que lo busca. A veces termina con la constatación de que un asesoramiento no le aportaría nada. Es una respuesta aceptable.
El horizonte
Una colección se construye en quince años, no en una temporada. En un horizonte de un año, el asesoramiento no aporta nada que el mercado no diga ya, y prefiero decirlo desde el principio antes que en el primer desacuerdo.
El juicio
Una obra se sitúa en la trayectoria de su artista: período, formato, material, rareza, lugar en las exposiciones. El precio se negocia, la calidad no. Parte del trabajo consiste en decir no, a una pieza, a un artista, a veces a un deseo.
Los honorarios
Un importe anual para el seguimiento de una colección, un importe por expediente para una adquisición o una cesión aislada, un presupuesto de proyecto para una colaboración de marca. Acordados por escrito antes de empezar. Ningún pago de una galería, una casa de subastas o un artista, en ningún momento.
La separación de mandatos
Advisory y consulting son dos mandatos separados. Ninguna obra procedente de un proyecto de marca entra en una colección que asesoro, y ninguna colección sirve de vitrina a una marca. Sin esa separación, ambos oficios se dañan mutuamente.
Primera conversación sin compromiso
alexandre@alexandre-chastel.com