Art consulting · Marcas

Una colaboración debe engrandecer al artista

Una colección cápsula, un frasco, una pieza de mobiliario, un tejido, una edición: cualquiera que sea el objeto, la pregunta que se plantea antes de comprometerse es la misma. Si la respuesta es no, la marca también saldrá perdiendo, más adelante.

01

El acercamiento

Identificar al artista cuyo trabajo tenga realmente algo que ver con la casa, no aquel cuya notoriedad corresponde al presupuesto. Después presentar el proyecto a su galería, que decidirá. Una galería rechaza un proyecto mal pensado, y hace bien.

02

Las formas

Una colección de ropa, un frasco y su packaging, una pieza o una serie de mobiliario, un tejido, un motivo, una edición limitada, una obra permanente en un espacio de la marca. La forma se decide después del artista, nunca antes: es su trabajo el que indica qué puede hacer con un objeto, y dónde no tiene nada que hacer.

03

Los términos

Naturaleza de la obra, edición, exclusividad y su duración, derechos de imagen y de reproducción, menciones, remuneración del artista, propiedad al término del proyecto. Son las cláusulas que deciden si una colaboración envejece bien o se convierte en un litigio.

04

La producción

Seguimiento del taller a la presentación: calendario, talleres de fabricación, transporte, instalación, seguro, prensa. Y la elección del lugar, que decide la lectura del proyecto: en un espacio neutro se ve una exposición, en una tienda se ve una campaña.

05

Colecciones corporativas

Constituir y mantener una colección en nombre de una sociedad: adquisición, inventario, seguro, montaje en las sedes, préstamos a instituciones. Los mismos métodos y las mismas reglas que para un coleccionista privado.

06

Lo que no hago

Ningún suministro de obras por metro cuadrado, ninguna fabricación interna, ninguna decoración de hotel. Ese oficio existe, y otros lo ejercen bien. Aquí el punto de partida es un artista, no una superficie que llenar.

07

La separación

Asesorar a una marca y asesorar a un coleccionista son dos mandatos distintos, facturados por separado. Nunca introduzco en una colección que asesoro una obra procedente de un proyecto de marca, ni al contrario. Un coleccionista que me confía una colección debe poder verificar esa separación.